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Arroyo Guazalamanco. Camina y disfruta de las vistas.

Un lugar que debes visitar es el Arroyo Guazalamanco, desde nuestros alojamientos deberás tomar la pista forestal que hay a la izquierda justo antes de llegar a el embalse de la bolera. Deberás pasar por el Jardín Botánico del Hornico tras 2 km. En 4 km más llegarás a la entrada del Arroyo Guazalamanco.

La diversidad y el contraste en el paisaje se manifiesta, sobre todo, en la composición y estructura de las formaciones vegetales que cubren el territorio. Con un corto y agradable paseo por el Jardín Botánico del Hornico conoceremos los ecosistemas forestales presentes en el parque y las plantas que las conforman, desde los atochares del Guadiana Menor, a los piornales y pinares de la alta montaña cazoleta, pasando por los distintos bosques presentes en el Parque Natural, todo ello distribuido por pisos bioclimáticos. En estas instalaciones, llegar a las cumbres, desde la zona basal de la sierra, apenas cuesta unos minutos.

El Arroyo del Vidrio divide el Jardín en dos, y pasando por un puente de madera, con aire oriental, podemos ver la Cascada de las Plantas Carnívoras, donde, si no nos movemos y guardamos silencio, tendremos la oportunidad de observar más de 40 especies de aves diferentes, incluso ardillas, que van a la fuente para saciar la sed. Este barranco es el marco ideal para empezar a contemplar “in situ” el contraste tan característico de la zona, desde un pequeño mirador que se sitúa sobre la caída de agua. La ladera del margen derecho, en umbría, está ocupada por un pinar montano de salobreño (Pius negra ssp. salzmanii). Enfrente, en los arenales dolomíticos donde están los aparcamientos del Jardín, el pino marítimo (Pius pilaster) es el único árbol capaz de superar el magnesio del suelo. Al lado, en el caracol rocoso, el pino carrasco (Pius halepensis), la especie mediterránea más característica de las zonas áridas, habita sobre sustratos muy permeables, donde la sequía se hace extrema. La presencia de estas tres especies, de ecología tan dispar, es totalmente autóctona.

A 1 km del Hornico comienza la Dehesa del Rincón, donde las coníferas se ven paulatinamente sustituidas por frondosas, hasta convertirse en un bosque de encinas (Quercus ilex), una de las formaciones vegetales más típicas de la Península Ibérica. A nuestra izquierda, atándolo todo, se observa un referente geológico muy popular en la zona: “Andes por donde andes, el Picón de Hernández”. La falda rocosa sobre la que se yergue el monolito, está cubierta por carrascos y Sabinas. Al final del enconar de la Dehesa, con apenas 3 km de longitud, se encuentra el Arroyo de Guazalamanco. Por una pista forestal, que asciende por el barranco que forma el cauce, se llega a un paraje, a sólo 300 metros del encina, donde un microclima, producido por la topografía y el agua, permite el refugio a especies de origen eurosiberiano, como acebos, sériales, arces, bojes y otras plantas que llegaron aquí con las glaciaciones. Dando un paseo por el entorno del arroyo observaremos vegetales muy raros en estas latitudes y, además, disfrutaremos de uno de los rincones más hermosos del sur del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.

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