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Santuario de Tíscar. Historia y Culto.

A tan solo 12 km de nuestros Alojamientos podrás descubrir Tíscar, un Monumento declarado Histórico en 1985. En Tíscar podrás visitar el Santuario de Tíscar, el Castillo De la Peña Negra y la Cueva del Agua.

Quien visita este paraje queda asombrado nada mas llegar a él por el espectacular paisaje en el que se encuentra situado. Este impresionante paraje es la Covadonga Andaluza” y, según la tradición cristiana, aquí se apareció la Virgen de Tiscar, Madre de la Sierra, enaltecida tras la caída de la fortaleza árabe en el siglo XIV, siendo la Patrona del Adelantamiento de Cazorla hasta su desaparición.

El Lugar debió ser sacro ya en tiempos remotos, porque el propio topónimo, de raíces indoeuropeas, nos lleva a pensar eso. No es de extrañar que los primeros hombres vieran en la Cueva del agua, un lugar esotérico, morada de sus creencias y sus miedos, de sus dioses y de sus demonios. Así, la cueva mágica que, en realidad, es un cañón cerrado y esculpido por el Arroyo de Tiscar, se utilizó de santuario en la Edad Media. Cuentan que la Virgen se apareció a Mohamed Abdon, reyezuelo de Tíscar, y la destruyó como represalia al sitio que sufría por el infante Don Pedro, quien tomó definitivamente la fortaleza en 1319.

Sobre la planta principal del Castillo de Tíscar se erigieron el actual Santuario y las estancias anexas, en los siglos XV y XVI. Del antiguo fortín queda la majestuosa torre del homenaje, con el escudo de armas de Pedro I (1052-1104) incrustado en el Villarejo de la construcción y el recinto amurallado del patio de armas, cabalgando sobre un colladillo inaccesible de Peña Negra, una espectacular pared vertical, donde pululan cabras monteses, buitres y águilas. Se puede subir hasta él desde el santuario, por una escalinata metálica. Los árabes calificaron a este bello castillo arquero como inexpugnable.

Mas abajo están las Casillas de Don Pedro, con el Picón Larguillo desafiando el equilibrio y dando la bienvenida al viajero y, en el fondo del Vallejo, a ambos lados del arroyo, está Belerda, plenamente integrada en un medio agreste y hostil. Ambas aldeas son un claro ejemplo de la convivencia y coexistencia de Hombre y Naturaleza, en estas sierras, durante milenios.

Remontando el barranco y la carretera se llega al Vadillo de Tíscar, a escasos 400m del templo, donde el arroyo nace junto a un merendero. Lavía sube, serpenteante, la montaña y, a unos 5km, nos lleva al Puerto de Tíscar (1.189 m.s.n.m.), desde donde se puede disfrutar de unas panorámicas excepcionales. Sobre un crestón rocoso, a la derecha del camino, se yergue la Torre del Infante Don Enrique (s. XIV), de estilo gótico, habilitada como mirador. Tras ella, impresionante se levanta El Rayal, un pico cuyo nombre nos recuerda que estamos en el lugar donde, hace más de medio milenio, se situaba la frontera con el Reino Nazarí de Granada.